Mostrando entradas con la etiqueta Clippers. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Clippers. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de noviembre de 2012

Están preparados



La glamurosa ciudad de Los Angeles cuenta con dos equipos que, como buenos hermanos, comparten el nombre de su querida madre: L.A.
Pero la devoción de la ciudad por sus dos hijos no es equitativa, nunca lo fue. Siempre ha habido un hijo predilecto, un equipo ganador y exitoso; un equipo campeón.

Mientras a uno le dan todo, el otro no recibe nada. Los Lakers tienen la fama, el glamour, el calor de la afición, el respeto de la liga y algo indispensable: las estrellas. Su camiseta ha lucido por todos los rincones del globo con orgullo, grandes leyendas la han convertido en su uniforme de trabajo y Phil Jackson, el creador de dinastías, en su talismán.
En el pasado, las comparaciones entre los dos hermanos siempre fueron odiosas, pues siempre había un perdedor; y siempre era el mismo. Sin embargo, en esta ocasión la comparación es justa, y el vencedor, por ahora, distinto.
El equipo que la misma ciudad de L.A ha ninguneado, está haciendo méritos suficientes para recibir sus mimos. Los Clippers se están ganando el respeto de la nación y, por fin, el de su ciudad.
Acaparan flashes y portadas, su juego ya es marca registrada. El seguidor Clipper empieza a sentirse orgulloso de serlo.

¿A qué responde tal cambio? Pues está claro: victorias. Y es que con el conglomerado de jugadores que han unido, pueden tutear a cualquier grande de la liga.
Para elaborar la receta del éxito, el primer ingrediente que añadieron fue la mejor semilla del draft del 2009, Blake Griffin. Con su irrupción en la liga, los Clippers empezaron a practicar un juego vistoso y espectacular. De pronto, el otro equipo de Los Angeles empezó a copar las listas de las mejores jugadas del día, de la semana o del mes. Los Clippers le dieron la vuelta a la tortilla y empezaron a llenar estadios, se convirtieron en un equipo agradable de ver, de disfrutar. Un producto escaso que a todo el mundo parecía gustar.
Llegados a ese punto, los Clippers entendieron que les faltaba un ingrediente y el año pasado se hicieron con él. Obtuvieron a un líder, aquel que cualquier equipo que pretende ganar el anillo debe tener; obtuvieron a Chris Paul.
Con él alcanzaron los Playoffs y derribaron el primer escollo, y aunque en el segundo fueron barridos por San Antonio, el objetivo estaba cumplido; experimentar Playoffs. 

Pero este año los Clipppers tienen eso y mucho, muchísimo más. A un equipo eminentemente físico, le han añadido las necesarias inyecciones de calidad y experiencia que le faltaban. Además, están teniendo la paciencia de esperar a Chauncey Billups, hecho por el cual serán recompensados más adelante. 
La adquisición de jugadores como Grant Hill, Lamar Odom o Jamal Crawford aportará veteranía, experiencia y temple; elementos que se tornan indispensables en territorio Playoffs.


Estos Clippers son distintos y lo están demostrando. Ya han sido capaces de ganar a cocos como Chicago, Lakers, San Antonio o Miami, es decir, pueden ganar a cualquiera. Este año lo tienen todo, pues en el banquillo también tienen mucho. La justa mezcla de juventud y veteranía, mucho físico, pero mayor calidad.
Porque la calidad que han añadido es mucha, y el máximo exponente de ese concepto es Jamal Crawford. El talentoso escolta siempre ha sido un buen jugador en malos equipos, el sexto hombre con capacidad de cambiar un partido, de detener en seco el grito de “defense”, de anotar tras falta; de decidir un partido.
Su calidad está muy por encima de su físico, de su sitio en el banquillo y de sus minutos fuera de él. Eso sí, los Clippers han de saber darle el nivel de importancia que requiere tal nivel de calidad; confío en que lo harán.
Ahora mismo está promediando 19.7 puntos por noche, pero lo verdaderamente increíble es su eficiencia, pues los está consiguiendo con una media de tan solo 28 minutos por partido. Ya hubo temporadas en las que Crawford alcanzó esa cifra, y no es nada sorprendente en un jugador de su calidad, pero lo que convierte esta temporada en distinta, es que los está consiguiendo en 10 minutos menos de juego.

Crawford es un jugador que se ha mostrado grande jugando para medianías cuyo objetivo más ambicioso era alcanzar Playoffs o superar primera ronda. Ahora es distinto. En los Clippers, en estos Clippers, su objetivo es otro. Por fin ha encontrado un objetivo a la altura de su calidad, ahora forma parte de un equipo en el que es y será factor diferencial para hacer diferencia, la más grande de la historia Clipper.

Quizá el último ingrediente que necesite este grupo de grandes jugadores sea uno que jamás ha tenido la franquicia para la que juegan. Podríamos hablar de suerte, pero a mi entender la palabra fortuna es más acertada, pues mientras unos han contado siempre con ella (en el doble sentido de la palabra) los Clippers la siguen esperando.
Hartos de esperar, este año han decidido salir a por ella; ganársela. Eso han hecho con todo lo que han conseguido hasta ahora.





Lo tienen todo.

domingo, 6 de mayo de 2012

La herencia del mentor


Tremendo final de partido que se ha vivido esta noche en el Staples Center. La igualdad entre los dos conjuntos a sido la nota predominante. La serie Memphis-Clippers pinta que va a ser larga. ¡Y contentos de qué así sea! En el primer partido de la eliminatoria vivimos una remontada histórica, un parcial de 28-3 en el último cuarto llevó a los Clippers a un triunfo impensable minutos antes del final del partido. (Se rumorea que el famoso boxeador Floyd Mayweather ganó 10 millones de dólares apostando por los Clippers en ese momento).
En cambio, en este tercer partido, cuando ya todo parecía ganado para los Clippers un rosario de tiros libres fallados le ha permitido a Memphis seguir con vida, y Rudy Gay casi los mata. Dos triples consecutivos en los últimos segundos de partido han revivido a los Grizzlies. A Gay sólo le ha faltado meter el último triple para culminar una remontada que sería recordada en Memphis.
Teóricamente, comparando los quintetos, parece que los Grizzlies salen ganando. Su pareja interior es de un talento muy superior a la de Clippers, cuyos pivots cuentan con un físico privilegiado para volar y intimidar pero con un rango de tiro muy corto y un juego de pies limitado. Rudy Gay también es superior a Caron Butler, tanto en físico como en talento. Además los Grizzlies tienen un gran base y un buen juego colectivo. Sin embargo hay un factor que equilibra el desequilibrio. Ese factor se llama Chris Paul.

Probablemente los Clippers tengan el base más determinante de la liga y, sin duda, el más listo.
Chris Paul sabe leer perfectamente el tempo del partido, sabe cuando lo tiene que acelerar y cuando lo tiene que frenar. Es un todo terreno que defiende, asiste, roba y, sobretodo, decide.
CP3 es un jugador que asume la presión, la absorbe de sus compañeros y los libera. En los momentos donde el balón quema él no tiene miedo a cogerlo y meterlo en la red. Tiene un repertorio de recursos casi infinito. Cuando los demás tiemblan él se crece.
Es un maestro del 2 para 2, lee perfectamente lo que debe hacer en cada momento y utiliza su cuerpo de forma muy inteligente para que, a pesar de su 1.83, los gigantes contrarios no bloqueen sus penetraciones. Se anticipa a las reacciones defensivas rivales antes de que sucedan, las predice. Esa décima que le da de ventaja su privilegiado cerebro la aprovecha para rectificar su tiro o doblar el balón. Es una delicia verle jugar. Los Clippers sin él es probable que no estuvieran ni en Playoffs.
Mike Conley es un base genial pero tiene enfrente al mejor. Los dos son grandes ladrones y tienen personalidad, pero Chris Paul es especial.

La NBA esta plagada de tragedias familiares y Chris Paul no es una excepción. Su abuelo murió a la edad de 61 años, cuando una panda de delincuentes le entraron a robar. Fue asesinado. CP3 lo había tenido como un modelo. Un guía. Su abuelo abrió la primera gasolinera regentada por un afroamericano en el estado de Carolina del Norte. Aquel hombre fue un pionero, tenía una determinación y un liderazgo que su nieto parece haber heredado.
Chris Paul quiso homenajear a ese gran hombre (más de 2000 personas asistieron a su funeral) de la mejor forma que sabe. Y, desde el cielo, su abuelo asistió orgulloso al siguiente encuentro que su nieto disputó para ver como este anotaba 61 puntos, uno por cada año de vida que tenía su mentor.
En un par de tiros libres, anotó el punto que hacía 61. El tiro libre que le restaba por tirar lo lanzó al aire mientras, entre lágrimas, se fue de la cancha para fundirse en un abrazo con sus padres. Ese es Chris Paul.


El guía de este equipo no entiende de presiones, él decidirá esta serie.