martes, 11 de diciembre de 2012

PASIÓN NBA 2x08



Adrián Carmena y Manu Corraliza vuelven para traernos la actuliadad del universo NBA: noticias, estadísticas, clasificaciones… y mucho más.


En el debate, analizarán la situación de Victor Claver en Porland. Además, junto a sus colabradores: Victor Durán, Jordi Broncano, Andrés Monje y Txomin Romero, hablarán del Miami – New York y la situación que atraviesan Atlanta y Toronto.

martes, 4 de diciembre de 2012

Saber esperar



Cualquier jugador profesional quiere estar en la NBA, jugar allí representa su sueño, es el motivo por el que han trabajado su cuerpo y mejorando su tiro; su sitio está allí.
Los mejores prospectos de los cinco continentes se foguean en el baloncesto universitario o en Europa para conseguir ser un plato más apetecible y atrayente a ojos de los scouts, para recibir elogios de la prensa y cosechar el cariño del público que muchas veces logran convertir en incondicional.

Los rumores que ligan a Victor Claver con los Idaho Stampede (equipo de la D-League asociado a los Blazers) son cada vez más persistentes. Y aunque suene duro, merecido lo tiene.

Es fácil escuchar los cantos de sirena de voces interesadas, de creerse capaz de triunfar al otro lado del charco sin antes imponer su ley en Europa. Claver ha exhibido su talento a cuentagotas y con intermitencias; no se ha dado cuenta de la dimensión de su salto. La NBA es una selva despiadada, la más competitiva e insensible de cuantas puedan haber. Incluso para los mejores jugadores europeos se convierte en un reto que pocos son capaces de superar con éxito, pues no depende tanto de la calidad que poseas sino de tu adaptabilidad a un hábitat tan particular.

Desafortunadamente, el juego de Claver no se adapta al veloz ritmo de los partidos NBA. En España podía alternar las posiciones de tres y cuatro adaptándose a lo que el equipo requería; tenía un físico superior. Pero en la NBA este hecho, lejos de ser una ventaja se convierte en un inconveniente, un problema de difícil solución. Si quiere tener alguna opción de triunfar en la NBA tiene que definir su posición; y también su físico.
Ahora mismo no tiene la suficiente calidad para ser tres ni el cuerpo adecuado para ser cuatro, y a la vista está que los tres y medio no tienen mucha aceptación en la mejor liga del mundo. Ejemplo de ello lo encontramos en uno de los mejores cuatros de la NCAA: Jared Sullinger, que debido a su corta estatura y su justa capacidad atlética, acabó cayendo a la posición 21 debido a no poder definir la posición que desempeñaria en la NBA.

Quizá sea injusto, pero es la ley de la oferta y la demanda: la NBA pide especialistas que rompan zonas con sus triples, espartanos de la pintura, aleros imponentes... ¿Claver se ajusta al perfil que quiere el comprador? Claramente no.

Los que sigan la NCAA sabrán la tremenda cantidad de escoltas universitarios con muñeca excelsa que se ven obligados a emigrar a Europa después de terminar su periplo universitario porque para ellos no hay acomodo en la mejor liga del mundo. Algunos consiguen hacer carrera NBA reciclándose a la posición de base, una posición para la que no han sido enseñados ni preparados.

Un problema endémico de muchas franquicias es que en el momento de la elección de nuevo talento, sobreponen el potencial del jugador a lo que verdaderamente es en ese momento, y es legítimo que hagan esto, en cierta manera es incluso comprensible, pues al fin y al cabo pocos jugadores se pueden considerar ya formados y menos aún preparados para la NBA. Pero entonces tampoco nos debe extrañar la ingente cantidad de pufos que han salido de altas elecciones del draft: Darko Milicic, Mickael Olowakandi, Nikoloz Tskitishvili, Hasheem Thabeet, Jonny Flynn, Joe Alexander, Yi Jianlian, Tyrus Thomas, Jan Vesely, Martell Webster, Kwame Brown, DeSagna Diop... La lista de jugadores es infinita.

El problema con el que se enfrenta Claver es similar al que están viviendo estrellas universitarias como Jeremy Lamb o Terrence Jones, y aunque ahora mismo el futuro no es nada halagueño, lo bueno que tiene la NBA es que de un momento o otro la cosa cambia, la oportunidad aparece.

Necesitas dos cosas para triunfar en la NBA: talento (del tipo que sea) y oportunidades. Recibir la oportunidad no depende de ti, pero una vez la consigas, es el momento de sacar a relucir el talento que te ha llevado allí para demostrar que ese es tu sitio, que puedes convertirte en un peligro más de aquella jungla.



Eso depende de ti.

lunes, 3 de diciembre de 2012

PASIÓN NBA 2x07



Un nuevo podcast de Pasion NBA inicia el vuelo, y sus pilotos ya están en la sala de mandos: Adrián Carmena y Manu Corraliza.

Junto a ellos estarán Oscar Périz, Andrés Monje, Marc Carrilla y Txomin Romero, los cuales debatirán la sanción que Stern ha impuesto a los Spurs y de la temporada que están teniendo Nets, Warriors y Wizards. Actualidad, noticias, estadísticas y mucho más.



Mañana nuevo artículo: Saber esperar.



¡No me falléis!

lunes, 26 de noviembre de 2012

Pasión NBA 2x06



Como ya sabréis los que visitáis mi blog asiduamente, he ido innovando su estética y añadiendo nuevos contenidos. Hace unas semanas añadí la opción de escuchar el podcast de los amigos de Pasión Deportiva, pero debido a la cantidad de información y la calidad del contenido, he creído conveniente postearla como entrada.

El podcast se realiza en directo los domingos a las 16:00 horas y su contenido es enteramente NBA tratando la actualidad de forma crítica y objetiva.



En esta ocasión dirigen el programa Manu Corraliza y Andrés Monje, los cuales junto a Jordi Broncano, Marc Carrila y Paco Atero tratarán la actualidad NBA.


Contenido

El debate: La situación de Pau Gasol en los Lakers
Tertulia: Charlotte Bobcats, New York Knicks, Memphis Grizzlies



Yo ya me he enganchado a ellos; estoy seguro que no seré el último.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Están preparados



La glamurosa ciudad de Los Angeles cuenta con dos equipos que, como buenos hermanos, comparten el nombre de su querida madre: L.A.
Pero la devoción de la ciudad por sus dos hijos no es equitativa, nunca lo fue. Siempre ha habido un hijo predilecto, un equipo ganador y exitoso; un equipo campeón.

Mientras a uno le dan todo, el otro no recibe nada. Los Lakers tienen la fama, el glamour, el calor de la afición, el respeto de la liga y algo indispensable: las estrellas. Su camiseta ha lucido por todos los rincones del globo con orgullo, grandes leyendas la han convertido en su uniforme de trabajo y Phil Jackson, el creador de dinastías, en su talismán.
En el pasado, las comparaciones entre los dos hermanos siempre fueron odiosas, pues siempre había un perdedor; y siempre era el mismo. Sin embargo, en esta ocasión la comparación es justa, y el vencedor, por ahora, distinto.
El equipo que la misma ciudad de L.A ha ninguneado, está haciendo méritos suficientes para recibir sus mimos. Los Clippers se están ganando el respeto de la nación y, por fin, el de su ciudad.
Acaparan flashes y portadas, su juego ya es marca registrada. El seguidor Clipper empieza a sentirse orgulloso de serlo.

¿A qué responde tal cambio? Pues está claro: victorias. Y es que con el conglomerado de jugadores que han unido, pueden tutear a cualquier grande de la liga.
Para elaborar la receta del éxito, el primer ingrediente que añadieron fue la mejor semilla del draft del 2009, Blake Griffin. Con su irrupción en la liga, los Clippers empezaron a practicar un juego vistoso y espectacular. De pronto, el otro equipo de Los Angeles empezó a copar las listas de las mejores jugadas del día, de la semana o del mes. Los Clippers le dieron la vuelta a la tortilla y empezaron a llenar estadios, se convirtieron en un equipo agradable de ver, de disfrutar. Un producto escaso que a todo el mundo parecía gustar.
Llegados a ese punto, los Clippers entendieron que les faltaba un ingrediente y el año pasado se hicieron con él. Obtuvieron a un líder, aquel que cualquier equipo que pretende ganar el anillo debe tener; obtuvieron a Chris Paul.
Con él alcanzaron los Playoffs y derribaron el primer escollo, y aunque en el segundo fueron barridos por San Antonio, el objetivo estaba cumplido; experimentar Playoffs. 

Pero este año los Clipppers tienen eso y mucho, muchísimo más. A un equipo eminentemente físico, le han añadido las necesarias inyecciones de calidad y experiencia que le faltaban. Además, están teniendo la paciencia de esperar a Chauncey Billups, hecho por el cual serán recompensados más adelante. 
La adquisición de jugadores como Grant Hill, Lamar Odom o Jamal Crawford aportará veteranía, experiencia y temple; elementos que se tornan indispensables en territorio Playoffs.


Estos Clippers son distintos y lo están demostrando. Ya han sido capaces de ganar a cocos como Chicago, Lakers, San Antonio o Miami, es decir, pueden ganar a cualquiera. Este año lo tienen todo, pues en el banquillo también tienen mucho. La justa mezcla de juventud y veteranía, mucho físico, pero mayor calidad.
Porque la calidad que han añadido es mucha, y el máximo exponente de ese concepto es Jamal Crawford. El talentoso escolta siempre ha sido un buen jugador en malos equipos, el sexto hombre con capacidad de cambiar un partido, de detener en seco el grito de “defense”, de anotar tras falta; de decidir un partido.
Su calidad está muy por encima de su físico, de su sitio en el banquillo y de sus minutos fuera de él. Eso sí, los Clippers han de saber darle el nivel de importancia que requiere tal nivel de calidad; confío en que lo harán.
Ahora mismo está promediando 19.7 puntos por noche, pero lo verdaderamente increíble es su eficiencia, pues los está consiguiendo con una media de tan solo 28 minutos por partido. Ya hubo temporadas en las que Crawford alcanzó esa cifra, y no es nada sorprendente en un jugador de su calidad, pero lo que convierte esta temporada en distinta, es que los está consiguiendo en 10 minutos menos de juego.

Crawford es un jugador que se ha mostrado grande jugando para medianías cuyo objetivo más ambicioso era alcanzar Playoffs o superar primera ronda. Ahora es distinto. En los Clippers, en estos Clippers, su objetivo es otro. Por fin ha encontrado un objetivo a la altura de su calidad, ahora forma parte de un equipo en el que es y será factor diferencial para hacer diferencia, la más grande de la historia Clipper.

Quizá el último ingrediente que necesite este grupo de grandes jugadores sea uno que jamás ha tenido la franquicia para la que juegan. Podríamos hablar de suerte, pero a mi entender la palabra fortuna es más acertada, pues mientras unos han contado siempre con ella (en el doble sentido de la palabra) los Clippers la siguen esperando.
Hartos de esperar, este año han decidido salir a por ella; ganársela. Eso han hecho con todo lo que han conseguido hasta ahora.





Lo tienen todo.