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sábado, 26 de mayo de 2012

Invicto



Hace casi un mes que empezaron los Playoffs y la batalla continua. Los más fuertes se imponen a los débiles, y, sea justo o no, la fría competición se encarga de apearlos del camino de la gloria uno a uno. No importa su rendimiento en la presente o pasada temporada, importa el aquí y el ahora, y tanto Chicago (mejor récord de la regular season), como Dallas (vigentes campeones), ya han caído.
Los osos han recibido un zarpazo inesperado y los focos del Staples dejarán de iluminar a más estrellas esta temporada. Los Playoffs son tan exigentes y egoístas que sólo les importa lo que haces en ellos.

Los Playoffs son territorio corrosivo, y en él el desgaste es enorme. Las heridas que han causado a algunos equipos han sido mortíferas (Chicago). Otros, aunque tocados, resisten (Miami/Boston), mientras que a los caídos les quedaran cicatrices que no desaparecerán (Lakers), o una experiencia, la del sofocante ambiente que ahí se respira (Indiana/Clippers).

Pero por encima de esas batallas se erige un púgil invicto. Un noqueador insensible a los golpes del rival, que aún no ha sido tumbado y que imprime un ritmo de golpes imposible de aguantar por el contrario. Hablo de San Antonio.

El gigante de Texas ha aprovechado el lockout para despertar, y esta aplastando a cualquier rival que se interponga en su camino. Lleva los mismos harapos de siempre, pero este año tiene las piernas más frescas, descansadas y jóvenes.

Los Spurs nunca han sido un referente de juego espectacular, rápido o vistoso. Pero el encorsetado juego de Gregg Popovich parece haberse aflojado con los años. El rigor táctico que antaño exigía en ataque maniataba a dos talentos espontáneos como Parker y Ginobili haciéndolos más previsibles, más terrenales. La cierta liberación que Popovich aprendió a darles benefició a los Spurs.
Dos elecciones tardías (Tony Parker 28º , Manu Ginobili 57º) formaron junto a Duncan una dinastía.

Este dato es muy útil para apreciar la mejora en anotación que obtuvo San Antonio como resultado a la controlada libertad que Popovich les dio. Fijaos:

Temporada           Puntos por partido

2002-03                              95.8

2004-05                              96.2

2006-07                              98.5


Su media de puntos ha ido in crecendo año tras año hasta llegar a los 103.7 puntos que promedia en la presente temporada, 8 puntos de diferencia respecto a la 2002-03. Los Spurs han sido el segundo mejor equipo de la liga en anotación, sólo superados por Denver. Pero, a diferencia de los Nuggets, el número de puntos que permiten al rival es mucho menor, concretamente 96.5 .
Sin duda, los Spurs practican un juego mucho más vistoso que la mayoría de equipos del Este, pues 6 de sus 8 clasificados no llegan ni a los 90 puntos por encuentro en Playoffs mientras que los Spurs tienen una media de 102.5 .

San Antonio está siendo un rodillo con sus rivales y, pese a quien pese, es el equipo más anotador que queda en liza.
En las tres temporadas aquí mencionadas fueron campeones, y lo fueron con el mismo tridente que tienen ahora. Son más viejos, pero no lo parecen.

A la vieja maquinaria de siempre han engranado a un par de jóvenes con talento y sacrificio que se han adaptado a la perfección al exigente sistema (en especial para los novatos) de Popovich, y han repescado jugadores que otros equipos ningunearon, como Stephen Jackson o Boris Diaw. San Antonio tiene una profundidad de banquillo envidiable, el arsenal más extenso y variado de la competición. Por eso están invictos.

Pero el próximo aspirante tiene mucha hambre. El contrincante con el que se van a enfrentar ha vencido en primera ronda al vigente campeón y en segunda al anterior. Ahora el mata-gigantes quiere acabar definitivamente con la dinastía que hicieron tambalear los Grizzlies. Una dinastía que este año ha resurgido con poder renovado, con el mismo que antaño fue temido y odiado.

El oeste está listo para proclamar un nuevo campeón. Pronto, muy pronto, mediremos la fuerza de sus puños.




Que dé comienzo el primer asalto de una serie que, esperemos, sea recordada.

martes, 22 de mayo de 2012

El elixir


La juventud eterna. A pesar de ser buscada por muchos y anhelada por todos, es una utopía. El simple hecho de respirar nos oxida, es decir, nos envejece. Así pues, con el paso de los años, irremediablemente, envejecemos. Pero hay algunos, unos pocos, que logran retrasar ese proceso. Hay un par de jugadores en la NBA que guardan un secreto. Comparten una fórmula mágica que los ha rejuvenecido. El color del recipiente es distinto, pero el elixir es el mismo.

Kevin Garnett y Tim Duncan parecen entonar la canción de Alphaville (Forever Young), y es que es una evidencia; el lockout los ha rejuvenecido.

En la temporada regular ya han ofrecido una mejora en comparación a lo mostrado el año pasado. Tim Duncan ha incrementado 2 puntos su media (15.4), y Kevin Garnett 1 respecto al promedio anterior (15.8).
Pero ellos son grandes, y los más grandes crecen en Playoffs. Eso han hecho. Los dos mejores ala-pivots que ha disfrutado mi generación son muy distintos de carácter. Uno es todo nervio, pasión y coraje. Disfruta del trashtalking y se crece humillando a su par, picándose con él. 
El otro ejemplifica el temple, la calma y la serenidad. Su rostro refleja la paz que habita en su interior. Callado y educado. Seguro que sabréis cual es cual.
A pesar de sus diferencias, de personalidades tan opuestas, les une un nexo común. El talento. Un talento descomunal, acompañado de un tiro letal y un envidiable repertorio de movimientos en el poste.

En estos Playoffs es donde más están abusando de ese desconocido elixir, pues en la post-temporada han incrementado sus números de forma considerable. Ahí van algunos datos clarificadores: En los mismos minutos de juego Kevin Garnett ha subido los 14.9 puntos por partido a 19.3 , es una diferencia de +4, y eso es mucho. Además, con 36 años, el rejuvenecido Garnett, esta teniendo el mejor porcentaje de tiros de campo de toda su carrera.
Sin duda, Boston bebe de él, y mucho. En la serie contra los Sixers está siendo fundamental. Cuando los experimentados Celtics empiezan a sentir que el tacto del balón les quema se lo dan a él para que lo enfríe y, en consecuencia, encienda al Garden. Contra los Sixers promedia 20 puntos y 10.6 rebotes, pero lo más sorprendente es su porcentaje (53.8%).
Boston respira, en gran parte, gracias a él.

Si los números de Kevin Garnett os han sorprendido deberías leer los de Tim Duncan, porque aún son más exagerados, si cabe. En estos Playoffs, Duncan ha incrementado su anotación 5 puntos respecto al año anterior, donde fueron apeados por unos aguerridos Grizzlies, en los que Zach Randolph y Marc Gasol hicieron vislumbrar el fin de su época, y de la dinastía que había construido.
Pero Tim Duncan no estaba conforme con la idea y aprovechó el lockout para preparase, reparar lo que destruyeron los Grizzlies la temporada anterior y volver a imponer su ley. En definitiva, dar el último gran baile para conseguir el último premio a una carrera de leyenda. 

En estos Playoffs no sólo esta anotando más, sino que lo está haciendo con mejores porcentajes. En tiros libres promedia casi un 80% cuando en los Playoffs pasados apenas pasó el 60% , y en tiros de campo está en una media del 54% de acierto, el segundo mejor promedio de su carrera, y un 6% mejor que la temporada anterior.
Además, con 3 minutos menos de media, ha incrementado su aportación ofensiva de los 12.7pp a los 17.6pp .

¿Alguien qué los siga en twitter les podría preguntar si el elixir que beben se comercializa?

Como veis son datos brutales que sólo podrían hacer jugadores irrepetibles, como ellos.
Esos dos mitos en activo se han preparado este verano, mientras duraba el lockout, para llegar aquí y demostrar que no están acabados. Aún no.
Este año vuelven a ser los referentes que siempre han sido, vuelven a liderar equipos con grandes jugadores. Equipos ganadores.

Descanso y trabajo. Quizá estos sean los ingredientes básicos de ese elixir. La clave está en su mezcla, la justa medida. Ahí está la explicación.



Dejémonos maravillar por su talento, una vez más.