domingo, 6 de mayo de 2012

La herencia del mentor


Tremendo final de partido que se ha vivido esta noche en el Staples Center. La igualdad entre los dos conjuntos a sido la nota predominante. La serie Memphis-Clippers pinta que va a ser larga. ¡Y contentos de qué así sea! En el primer partido de la eliminatoria vivimos una remontada histórica, un parcial de 28-3 en el último cuarto llevó a los Clippers a un triunfo impensable minutos antes del final del partido. (Se rumorea que el famoso boxeador Floyd Mayweather ganó 10 millones de dólares apostando por los Clippers en ese momento).
En cambio, en este tercer partido, cuando ya todo parecía ganado para los Clippers un rosario de tiros libres fallados le ha permitido a Memphis seguir con vida, y Rudy Gay casi los mata. Dos triples consecutivos en los últimos segundos de partido han revivido a los Grizzlies. A Gay sólo le ha faltado meter el último triple para culminar una remontada que sería recordada en Memphis.
Teóricamente, comparando los quintetos, parece que los Grizzlies salen ganando. Su pareja interior es de un talento muy superior a la de Clippers, cuyos pivots cuentan con un físico privilegiado para volar y intimidar pero con un rango de tiro muy corto y un juego de pies limitado. Rudy Gay también es superior a Caron Butler, tanto en físico como en talento. Además los Grizzlies tienen un gran base y un buen juego colectivo. Sin embargo hay un factor que equilibra el desequilibrio. Ese factor se llama Chris Paul.

Probablemente los Clippers tengan el base más determinante de la liga y, sin duda, el más listo.
Chris Paul sabe leer perfectamente el tempo del partido, sabe cuando lo tiene que acelerar y cuando lo tiene que frenar. Es un todo terreno que defiende, asiste, roba y, sobretodo, decide.
CP3 es un jugador que asume la presión, la absorbe de sus compañeros y los libera. En los momentos donde el balón quema él no tiene miedo a cogerlo y meterlo en la red. Tiene un repertorio de recursos casi infinito. Cuando los demás tiemblan él se crece.
Es un maestro del 2 para 2, lee perfectamente lo que debe hacer en cada momento y utiliza su cuerpo de forma muy inteligente para que, a pesar de su 1.83, los gigantes contrarios no bloqueen sus penetraciones. Se anticipa a las reacciones defensivas rivales antes de que sucedan, las predice. Esa décima que le da de ventaja su privilegiado cerebro la aprovecha para rectificar su tiro o doblar el balón. Es una delicia verle jugar. Los Clippers sin él es probable que no estuvieran ni en Playoffs.
Mike Conley es un base genial pero tiene enfrente al mejor. Los dos son grandes ladrones y tienen personalidad, pero Chris Paul es especial.

La NBA esta plagada de tragedias familiares y Chris Paul no es una excepción. Su abuelo murió a la edad de 61 años, cuando una panda de delincuentes le entraron a robar. Fue asesinado. CP3 lo había tenido como un modelo. Un guía. Su abuelo abrió la primera gasolinera regentada por un afroamericano en el estado de Carolina del Norte. Aquel hombre fue un pionero, tenía una determinación y un liderazgo que su nieto parece haber heredado.
Chris Paul quiso homenajear a ese gran hombre (más de 2000 personas asistieron a su funeral) de la mejor forma que sabe. Y, desde el cielo, su abuelo asistió orgulloso al siguiente encuentro que su nieto disputó para ver como este anotaba 61 puntos, uno por cada año de vida que tenía su mentor.
En un par de tiros libres, anotó el punto que hacía 61. El tiro libre que le restaba por tirar lo lanzó al aire mientras, entre lágrimas, se fue de la cancha para fundirse en un abrazo con sus padres. Ese es Chris Paul.


El guía de este equipo no entiende de presiones, él decidirá esta serie.



sábado, 5 de mayo de 2012

Las paredes maestras caen, los cimientos de Chicago se tambalean




El equipo de Chicago ha perdido por segunda ocasión consecutiva contra Philadelphia y se complica una primera ronda que se preveía fácil para el equipo de la ciudad del viento.
Parece ser que la baja de su estrella, Derrick Rose, la están notando bastante más de lo que deberían, teniendo en cuenta que el escollo a superar es Philadelphia.
El golpe psicológico que ha supuesto la baja del MVP de la temporada pasada ha sido tremendo. Chicago ha jugado bien y ha ganado sin Rose. No lo han necesitado en toda la temporada.
Lo que en regular season parecía un equipo sólido y independiente de su estrella no lo esta siendo en Playoffs. El problema de Chicago es que se han quedado sin su líder. Todos los equipos que quieran ser campeones necesitan a uno que con su ejemplo guíe a los demás. El líder contagia su determinación al grupo, con él ha su lado el equipo crece en confianza, eleva el nivel. Los Sixers no es un equipo que Chicago, aún sin la baja de Rose, no pueda vencer. De hecho, los Bulls pueden llegar a finales de conferencia sin su jugador franquicia. Hasta ahí es lo máximo que van a andar en estos Playoffs. El muro que se encontrarían allí, sería infranqueable.

Entrando en el partido cabe destacar que los Bulls han dominado buena parte del encuentro hasta la lesión de Noah. El jugador francés, que hasta su torcedura de tobillo estaba haciendo un magnifico partido en ambos lados de la cancha, ha sumando a su perenne intensidad pizcas de liderazgo. Su vuelta al parqué, con ostensibles señales de dolor, da buena muestra de su determinación. Lo ha intentado pero no ha podido seguir. Su baja la han notado los Bulls, y mucho.  
Con la diferencia (entorno a los 10 puntos) que llevaba Chicago al iniciar el último cuarto la lesión de Noah ha sido capital. Sin él la defensa de Chicago no ha sido tan efectiva y los Sixers lo han aprovechado, sobretodo Spencer Hawes (21 puntos, 9 rebotes), con buenos porcentajes. Las molestias de Iguodala en el talón de Aquiles han mermado su juego, pero Jrue Holiday y Evan Turner han cogido el testigo. El numero 2 del pasado draft esta empezando a demostrar el porqué de su elevado pick. Desde el All-Stars está elevando el nivel y ha pasado de los 8.5 puntos de media en la temporada anterior a los casi 16 actuales. Turner es un jugador que aporta en el rebote y tiene una visión de juego privilegiada desde el puesto de alero. Este año esta demostrando más confianza y se le ve más agresivo en su juego, confía más en sus posibilidades y se nota. Aún le queda mucho por mejorar, sobretodo su lanzamiento exterior, pero si le miman y le dejan crecer (a su ritmo) puede que se convierta en la referencia que los Sixers necesitan.

Las defensas se han impuesto claramente a los ataques, ambos equipos han tenido horrorosos porcentajes y el menos malo es el que se ha acabado llevando la victoria. En este caso Philadelphia, que pone la eliminatoria con viento a favor.
Veremos si Noah esta disponible para jugar el siguiente partido, a poco que pueda tiene que forzar, su equipo le necesita. En términos defensivos su baja es tan importante como la de Rose. Si él no camina en la cancha Chicago andará poco en post-temporada.


Sin Rose ni Noah la brisa de Philadelphia se convierte en ventisca.


jueves, 3 de mayo de 2012

El clásico ha vuelto



Las dos grandes economías del baloncesto español han medido fuerzas en un duelo estelar. En este partido había en juego algo más que la clasificación de la ligar regular. La rivalidad entre ambos es eterna, pero en los últimos años los enfrentamientos eran demasiado desiguales. Un clásico si no es parejo desluce demasiado. La igualdad y la incertidumbre en el resultado son factores que en años anteriores parecía haberse perdido. Muestra de ello son los últimos 5 enfrentamientos en el Palau Blaugrana, saldados todos con derrota blanca y una diferencia media de casi 14 puntos por encuentro.


Pero afortunadamente parece que la igualdad vuelve a emerger de nuevo entre los dos colosos nacionales, y eso es bueno, muy bueno. La liga les necesita, es triste, pero es así.
El partido ha empezado con un dominador claro, el Madrid ha controlado el tempo durante toda la primera parte y con el juego interior azulgrana cargado de faltas el equipo blanco ha dominado la zona. En la primera parte el Madrid ha gozado de mejor acierto gracias a un buen movimiento del balón y a una mejor selección de tiro. Los primeros 20 minutos han sido un calco de la última final de copa.
Pablo Laso está consiguiendo lo que no consiguió el venerado Ettore Messina, hacer madurar a un equipo joven y lleno de potencial, que en los últimos meses empieza a dar buena muestra de lo que es capaz. Ya ganó con todo merecimiento la pasada copa del rey y esta recortando terreno al Barça.

A pesar de la diferencia en el juego el marcador se mantenía con diferencias mínimas al acabar la primera parte (42-48), gracias a un triplazo, desde medio campo, de Juan Carlos Navarro.
Pero en la segunda parte el partido ha cambiado, el Barça ha cambiado. El equipo de Xavi Pascual ha subido la intensidad defensiva y eso ha dificultado el juego interior y de penetraciones que el equipo blanco había desarrollado en la primera parte. Así el partido se ha mantenido en distancias que oscilaban entre los 6 y 10 puntos.
En el último cuarto los azulgrana han ido secando esta desventaja hasta ponerse por delante. A ello han contribuido, a parte de Navarro, que siempre da su mejor cara frente al equipo blanco: Pete Mickael, un enérgico Eidson, y sobretodo Victor Sada. Un base de escasa calidad técnica pero con uno de los mejores físicos de la competición desde el puesto de base. El único que se le asemeja en ese aspecto es Sergio Llull (con un talento muy superior). Sada ha sido clave tanto en defensa como en ataque, con sus rebotes ofensivos y un par de asistencias a Boniface Ndong en segunda jugada. 
Los blancos han tenido la posibilidad de forzar la prorroga con un triple de Sergio Rodriguez que ha tocado hueso. El resultado final ha sido de 86-83.

Más allá del resultado la mejor noticia es que los dos grandes presupuestos de la liga parecen igualados en talento... Por fin.
Estos playoffs prometen. Veremos que son capaces de hacer outsiders como Bilbao, Caja Laboral o Pamesa para conseguir que sean interesantes desde las primeras eliminatorias.


El Barça gana pero el Madrid se acerca.



miércoles, 2 de mayo de 2012

El orgullo verde


A pesar de la lesión de Ray Allen y la sanción de Rajon Rondo, Boston ha doblegado a Atlanta ganándoles el factor cancha, un factor que no van a perder en esta serie. La victoria se ha conseguido con muy poco aparentemente, sólo tres jugadores han dado la cara: Paul Pierce (36 puntos, 14 rebotes), Kevin Garnett (15 puntos, 12 rebotes) y Avery Bradley (14 puntos), el jugador de segundo año ha explotado en la segunda parte de esta temporada con un rendimiento tan alto como inesperado.

Pero para volver a Boston con la serie empatada han tenido que recurrir a algo más, algo con lo que muy pocos equipos en la liga cuentan... Los Celtics tienen orgullo. Pierce (a pesar de su procedencia angelina) es su máximo exponente. En la plantilla actual nadie representa como él lo que significa el orgullo verde. Este sentimiento que ha arraigado en su corazón es el que hace que sea el primero en levantarse mientras los demás aun están en el suelo, Paul Pierce destila la esencia que empuja a los Celtics a no desfallecer nunca.

Es bien sabido la dualidad que existe entre los seguidores de la NBA respecto a los Celtics, o los amas o los odias. Con ellos no hay término medio. A ello, está claro que contribuye la rivalidad con Lakers, además que al aficionado, por norma general, no le gustan las grandes dinastías y los Celtics han tenido épocas de dominios casi tiránicos en la liga. Pero a mi entender, el motivo principal por el que despiertan tantos odios y envidias en aficiones rivales es otro.
Sin duda, lo que despierta más rencor hacia ellos es el orgullo malentendido. Hay quienes lo confunden con prepotencia o superioridad, pero yo no lo veo así. Ese orgullo siempre lo han utilizado para sobreponerse a las adversidades, para no rendirse jamás. Han construido un carácter ganador que va más allá de jugadores. No importa quien venga o quien marche, el orgullo verde seguirá presente porque esa es la identidad de la franquicia y de la ciudad, y eso transmiten y transmitirán a los jugadores.

Cuando creemos en nosotros mismos las posibilidades de éxito aumentan, la confianza, que no seguridad, te vuelve mejor. Esto es algo que a los Celtics les sobra, y en el siguiente nivel (playoffs) cobrará una importancia vital.


Su historia les avala.

Las estrellas gigantes


Haciendo honor al nombre del blog he creído conveniente que en mi primera entrada podría hablar de la ciudad donde se encuentra el mayor numero de estrellas en la tierra, Los Angeles. El equipo angelino parece no contar con la vitola de favorito, pero en Playoffs serán más peligrosos de lo que han demostrado en temporada regular.
Sin lugar a dudas los Lakers se han mostrado bastante irregulares hasta el momento, las habladurías sobre un posible traspaso de Pau Gasol, la marcha de Odom y posteriormente de Fisher, la llegada fallida de Chris Paul (que al final ha acabado jugando en el Staples pero con una camiseta distinta) y, como no, el cambio de entrenador y el consiguiente cambio de sistema han sido los principales motivos de esta irregularidad.
Pero a pesar de todos estos contratiempos han logrado ser terceros en la exigente conferencia oeste, y es que cuentan con la pareja interior más determinante de la liga. Una muralla de 7 pies capaz de taponar y hacer rectificar muchos tiros, el aro angelino estará bien defendido en estos Playoffs. Aunque lo verdaderamente temible del dúo Gasol-Bynum es su calidad ofensiva, los dos serían titulares en cualquier equipo de la NBA, en muchos incluso serían el jugador referencia. Pero no en Lakers, ahí hay una estrella egoísta la cual desprende una cegadora luz que oculta a las demás, un depredador de títulos que aún sigue insaciable. Kobe Bryant a sus 33 años sigue siendo un jugador determinante, estrella de un equipo aspirante a todo y que, en parte gracias al Kobe-sistema impuesto por Mike Brown, ha aumentado sus números (que no sus porcentajes) respecto la temporada anterior.
Completan el quinteto un buen base llegado desde Cleveland, Ramon Sessions y el díscolo “pacificador” Ron Artest (James Harden no me permite llamarle World Peace).
En el banquillo la calidad desciende, pero no lo hace de forma exagerada respecto a otros equipos potentes de la liga. Steve Blake es un buen base que si en Playoffs recuperara el nivel mostrado en Portland sería decisivo saliendo en la segunda unidad, el pandillero (cariñosamente) Matt Barnes y un jugador de enorme potencial aún por eclosionar, Devin Ebanks, completan la rotación exterior que veremos en estos Playoffs. Los suplentes interiores de Lakers ya son otro cantar, McRoberts y Troy Murphy son un lastre que pocas veces van a sumar, veremos que puede dar en post-temporada Jordan Hill un prometedor 4 que los Lakers necesitan que incremente su nivel de juego, tanto en números como en importancia, para permitir un respiro a sus torres gemelas.
Los Lakers no tendrán problemas en deshacerse de Denver cuyo juego interior es por una parte grande y tosco (Mozgov, Koufos) y por la otra talentoso y bajo (Faried, Harrington). El único interior que aúna altura y talento es Javale McGee pero hasta que George Karl no consiga centrar su cabeza no veremos el tremendo potencial que atesora. 
Aunque Denver supera a los Lakers en su dupla de bases no merece la pena mencionar ese desequilibrio puesto que esta eliminatoria se decidirá en la pintura y aquí la diferencia entre ambos conjuntos es abismal.


Ni la altitud de Denver detendrá la cordillera rocosa de Lakers.