lunes, 7 de mayo de 2012

El guardaespaldas


En la sociedad que vivimos la seguridad es un valor en alza, necesitamos saber que estamos protegidos, sentirnos a salvo.
Todos los equipos de la NBA tienen un sistema de seguridad, pero, como todo en la vida, hay unos mejores que otros. Existen pocos realmente fiables, pero esa minoría son muy eficaces. Los ladrones que entran en la zona sin permiso los conocen, y los temen.
Las mejores marcas de seguridad hoy en día responden al nombre de Bynum, Ibaka, Howard, Noah y, como no, el mejor producto defensivo de esta temporada, Tyson Chandler. De este último voy a hablar.

Tyson Chandler es un gigante de 2.16 cuyo cuerpo parece esculpido para el baloncesto. Hay muchos jugadores altos en la liga pero muy pocos de su nivel. A fuerza de trabajo se ha acabado convirtiendo en uno de los mejores pivots de toda la NBA y el galardón como mejor defensor de la temporada lo ratifica.
Algunos dirán que sólo se ha aprovechado de la magnifica genética que ha recibido y en parte es cierto, pero no del todo. Con su físico le bastaba para jugar en la mejor liga del mundo, pero no para ser la referencia defensiva que fue en Dallas y es en Knicks. Él quería ser algo más y lo ha conseguido.

Chandler se vacía por sus compañeros. Su defensa de ayudas es la razón por la que ha recibido este premio y también es el motivo por el que Dallas ganó el anillo.
Su aportación defensiva fue tan importante como la de Dirk en ataque. Chandler bloqueó tiros, provocó muchas rectificaciones y, sobre todo, molestó a cualquier jugador que conseguía escabullirse de su defensor o rompía la zona. Fuera quien fuera el que osara entrar en la pintura sabía que allí se encontraría a la bestia.
Sus compañeros se sienten seguros jugando con él, saben que si su defensa no es buena o se despistan un instante el jugador que lo haya superado se encontrará un escollo que, a buen seguro, no le será fácil sortear. Chandler ha difuminado muchos errores de sus compañeros, por eso se agradece tanto tener esa clase de jugador en tu equipo.

El año pasado jugadores muy habituados a las penetraciones acabaron claudicando ante el rey de la zona. Estrellas como Westbrook, Wade o LeBron sufrieron ante su poder de intimidación.
Chandler tiene una agilidad marciana para su estatura y unos brazos enormes con los que llega a todas las ayudas. Con Amare Stoudemire de compañero tiene mucho trabajo en ese aspecto, pero no es nada nuevo para Chandler. Su intensidad y defensa hacía falta en los Knicks.
New York recibe 10 puntos menos de media esta temporada y todos conocemos al culpable.

Quizá hay quien piense que el premio se lo ha merecido más Ibaka, y por números es así. Pero yo creo que ha influido, y mucho, lo que hizo Chandler en los Playoffs pasados. Este año ha recibido un bonus del premio gordo que ganó el anterior. La recompensa a un trabajo bien hecho.


Los mejores físicos del mundo le temen.





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